Sobre Laura Ruiz

El comienzo de una historia puede establecerse en algún momento significativo como el nacimiento, la concepción, e incluso el fin de una etapa. Poder situar un comienzo en el mismo punto que un final, nos habla del carácter cíclico de la vida.  Nacimiento, vida, muerte y renacimiento. Sa, Ta, Na, Ma. Una de las más importantes meditaciones de Kundalini Yoga.

De esta forma, estableceré el comienzo de mi trayectoria en un nacimiento, no el mío, sino el de nuestro hijo. ¿Por qué? Porque antes de ese momento creía que los adultos decidían cuándo tener hijos, pero tras el nacimiento del nuestro comencé a sentir que era él quien había elegido nacer. Y sólo después de varios años he descubierto que mi intuición no ha sido única, hay muchas más personas que piensan así.

De esta forma, he pensado en un hijo como una persona completa desde que nos vimos por primera vez. Y así, seguimos conociéndonos día a día. De esta observación constante, y gracias a una educadora del último año del peque en la escuela infantil, que nos mostró la posibilidad de hacer las cosas de formas distintas, surgió una conclusión: la escuela tradicional no satisfacía el carácter ni la forma de aprendizaje de cada niño o niña. No está enfocada a la felicidad, al cuidado del cuerpo, la mente y el espíritu de las pequeñas personas que la habitan cada curso. ¿Qué ocurre cuando una situación, aceptada por la mayoría de las personas como proveedora de bienestar, resulta incómoda o insuficiente para alguien?

Ahí comienza para mí un camino de aprendizaje, de búsqueda, de apertura de mente, de encuentro conmigo misma y con otras personas que han ido aportando luz. Amigas y amigos, profesores y formadores, compañeros y compañeras de vida. A través de distintas disciplinas, pedagogías y en definitiva, caminos diferentes que llevan a un mismo lugar; matemáticas manipulativas, empoderamiento de la mujer, iniciación al mundo del clown, teatro, yoga, meditación hacia la conciencia plena (mindfulness), autocuidados para poder cuidar, biodanza, congresos de educación desde el corazón, risoterapia… creo en mi capacidad para ofrecer una educación disponible para todos aquellos que no encuentran atractiva ni motivadora la tradicional. ¿Por qué? Porque durante todo este tiempo no he dejado de mirarlo todo con ojos de niña, de la niña que no he querido dejar de ser, para poder estar cerca de lo que otras niñas y niños sienten cada día.ConsejosEn este camino, María apareció con un hermoso proyecto que me ofreció generosamente. Proyecto que veis poco a poco materializarse en estas páginas, que podéis sentir en los encuentros familiares que realizamos cada mes y que queremos que podáis experimentar en la próxima escuela en la naturaleza para la que estamos trabajando ahora.

¿Por qué todo el mundo me dice lo que tengo que hacer? ¡No! Este es mi sueño y yo decidiré cómo continúa.

Alicia en el país de las maravillas

Mi aportación más personal al proyecto puede encontrarse en la apertura de espacios físicos, mentales y espirituales a través del yoga y una atención amorosa hacia la infancia. La conexión entre la infancia y la naturaleza es especial, de forma que las experiencias que se viven en una escuela bosque encuentran referencias adecuadas y motivadoras en las diferentes prácticas, sendas o formas de yoga.

Me gusta la idea de ofrecer algo que otras personas puedan disfrutar. Sin competiciones, sin ambiciones, sólo por el hecho de servir y echar una mano. Porque quienes de verdad nos ayudamos somos nosotras mismas, a través de las redes que formamos unas con otras.

Descárgate aquí mi curriculum vitae si quieres conocerme desde otra perspectiva…

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Impasable

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